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Claves simbólicas de la leyenda de la Romana de Oro de la Cueva de la Mora (Puerto Moral-La Umbría)
La existencia de la cueva es conocida desde hace siglos por los habitantes de Puerto Moral y de otras localidades de los alrededores. En torno a esa cavidad ha existido una leyenda que afirma que en lo más profundo de la cueva está enterrada una romana de oro. Una balanza romana construida exclusivamente con ese preciado metal. Hasta el momento nadie ha encontrado ese curioso tesoro. Decimos curioso porque otras leyendas más comunes sobre caudales ocultos hablan siempre de cofres con monedas y joyas o de lingotes de gran tamaño, nunca de artilugios como el que nos ocupa.
Por la presencia de restos se sabe que esta cueva fue un abrigo habitado en épocas prehistóricas, pero lamentablemente no hay mucha información, puesto que el yacimiento arqueológico ha sido brutalmente expoliado por buscadores de la Balanza de Oro. Entre los materiales que ha sido posible
Es posible pensar que la existencia de restos arqueológicos en el interior de la cueva hubiera desencadenado en un pasado remoto los mecanismos que dieran lugar a la aparición de la leyenda. Algo así como si el supuesto tesoro (la balanza romana de oro) guardara relación con los restos (sobrevalorados por la fantasía popular). Sin embargo, la existencia de la leyenda parece remontarse a tiempos muy anteriores a los momentos en los que el pueblo llano ha tomado conciencia sobre el valor de los restos arqueológicos. Además, nunca se ha hablado de que se hubieran hallado restos con anterioridad a la fecha citada (década de los ochenta). Por todo ello parece descartarse cualquier relación entre la Romana de Oro y los restos arqueológicos hallados en la Cueva de la Mora.
Por otra parte, el mundo del ocultismo (sin entrar aquí a valorar la verosimilitud de los principios ocultistas) nos ofrece claves para determinar el valor simbólico de la leyenda, cuya interpretación en esa línea nos lleva a unas conclusiones sorprendentes (sean ciertas o no). Definimos el ocultismo como el conjunto de doctrinas y prácticas misteriosas, espiritistas y hasta mágicas, que pretenden conocer, explicar y someter al dominio humano los más misteriosos fenómenos de la vida material y psíquica. Recurrimos a tal línea de explicación basándonos en la circunstancia de que aquello que está enterrado se encuentra oculto y, por tanto, disponible sólo para quienes sepan encontrarlo. Y la leyenda es clara en eso: la romana de oro está enterrada.
Para realizar el análisis de la leyenda partiremos de la clave simbólica de la cueva. Grutas, simas, cavernas y demás oquedades naturales han sido utilizadas en la antigüedad como viviendas, santuarios y tumbas. Por ello, José Felipe Alonso Fernández-Checa afirma en su Diccionario de Alquimia, Cábala, Simbología que “en ellas residen los mitos de renacimiento y de iniciación de numerosos pueblos”. Más allá va Juan G. Atienza en el prólogo de Montes y Simas Sagrados de España, cuando afirma que “la caverna ha constituido la base de la penetración humana en el conocimiento prohibido, (...) participa del secreto de la iniciación,” o que “su acceso (está) restringido a quienes aspiran al conocimiento superior”. Para Atienza “su simbolismo primigenio la identificó siempre con el útero materno de la Tierra creadora de todo lo viviente”, por lo que “es la matriz de la tierra, el vientre de la ballena jonasiana, la cueva de los leones de Daniel, el antro sombrío donde el humano debe penetrar cuando quiere integrarse en el saber sagrado que nunca le será revelado ni cedido voluntariamente, sin haber cumplido primero con el requisito iniciático que lo haga acreedor de alcanzar el conocimiento de lo numinoso”.
Estas afirmaciones convierten a las cavernas en lugares propicios para los rituales iniciáticos, conscientes o inconscientes. Atienza afirma que tales enclaves despiertan “reacciones físicas o psíquicas (...). Cuando tal sucede, individuos especialmente sensibles pueden llegar a vivir experiencias que el conjunto del colectivo ni siquiera capta. Y esas experiencias (...) suelen crear estados de ánimo insólitos y hasta pueden llegar a producir sensaciones aparentemente sobrehumanas, estados alterados de conciencia”.
En torno a la simbología de la Balanza, en su Diccionario, José Felipe Alonso nos aclara que ésta “simboliza en la actualidad de forma mística la justicia, la equivalencia, el equilibrio”. Nos interesa especialmente este tercer valor simbólico, aplicable sin duda a cualquier modelo de balanza. Incluso cuando Alonso afirma que la Balanza “representa la correspondencia existente entre el universo corporal y el universo espiritual”, podemos sustituir el término correspondencia por el de equilibrio sin alterar sustancialmente el significado de la afirmación. “Como expresión práctica de la Justicia y del juicio”, la balanza -según Alonso- también “está unida a valorar el bien y el mal humano”.
La obra de Alonso Fernández-Checa también nos va a servir para conocer el significado oculto del Oro, metal que cotidianamente ejerce como símbolo genérico del poder y la riqueza. Este preciado elemento es “uno de los siete metales considerados por los alquimistas”. No olvidemos que en la llamada “Alquimia práctica” el objetivo fundamental era “encontrar la Piedra filosofal que puede transmutar en oro los metales sin valor”. Sin embargo, a nivel esotérico también existía una “Alquimia mística”, que se puede definir como una “forma espiritual para transformar lo malo en bueno, aspirando a la perfección superior”. Elvira Marteles, que afirma que “el oro era la meta” de los alquimistas, advierte que para los filósofos herméticos “las alusiones al oro tenían un significado alegórico” e, incluso, diferenciaban entre el “oro vulgar” (el metal) y el “oro filosófico”. Todo ello nos coloca al Oro como un símbolo espiritual, de pureza, de perfección.
Puestos a atar cabos, nos encontramos con que una Cueva en la que se encuentra enterrada una Balanza de Oro (como es el caso de la Cueva de la Mora, según la leyenda) podría ser en realidad un enclave iniciático en el que se encuentran las claves ocultas que resultan una herramienta eficaz para alcanzar un cierto equilibrio espiritual. Se dice que enclaves de ese tipo hay muchos en el mundo (cuevas, pirámides, templos, montañas, fuentes, monumentos megalíticos, etc.) y que están entrelazados por unas supuestas corrientes de energía que los estudiosos conocen con el nombre de energía telúrica. Una energía que según algunos atrajo a nuestros antepasados hasta esos puntos y los estimuló para construir templos y monumentos. En todo caso, es preferible acudir a la Cueva de la Mora con el propósito de elevarse espiritualmente, en vez de hacerlo con pico y pala para arrebatar al subsuelo los restos arqueológicos que los primitivos habitantes nos legaron y que son patrimonio de todos.
BIBLIOGRAFÍA
Alonso Fernández-Checa, José Felipe. “Diccionario de Alquimia, Cábala, Simbología” (páginas 52, 81, 112 y 281). Editorial Master. Madrid, 1993.
Asociación Alma Natura. “Cuaderno de Nuestras Historias” (página 13). Asociación Alma Natura. Arroyomolinos de León, 2006.
García Atienza, Juan. “Montes y Simas Sagrados de España” (páginas 12 y siguientes). Editorial EDAF. Madrid, 2000.
Guijo Mauri, Juan Manuel. “Restos Humanos en la Edad de los Metales en la Sierra de Aracena: evidencias dentarias de la Cueva de la Mora de La Umbría” en “XII Jornadas del Patrimonio de la Sierra Aracena, 1997” (páginas 275 y siguientes). Diputación Provincial de Huelva. Huelva, 1999.
Lorenzo Gómez, José Pedro y Martínez Rodríguez, Federico “Primeros datos para el estudio del yacimiento arqueológico de la Cueva de la Mora de La Umbría (Aracena)” en “IV Jornadas del Patrimonio de la Sierra Jabugo, 1989” (páginas 195 y siguientes). Edición de la Diputación Provincial de Huelva, el Ayuntamiento de Jabugo y la Consejería de Cultura y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Huelva, 1992.
Marteles, Elvira. “La Alquimia” (páginas 35 y siguientes). Espacio y Tiempo, S. A. (Biblioteca Básica de Espacio y Tiempo). Madrid, 1992.
Romero Bomba, Eduardo. “El Patrimonio Arqueológico de Aracena” (páginas 49 y siguientes). Ayuntamiento de Aracena. Sevilla, 2003.
"Aproximación a la geodiversidad mineralógica: el ejemplo de Puerto Moral"
Ignacio Garzón González
(Sección de Geología y Paleontología del Centro
de Investigaciones y Estudios Serranos CIES)
INTRODUCCIÓN:
Es innegable que la comarca de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche posee un Patrimonio Geológico de gran valor. Este Patrimonio se manifiesta en muchas de las facetas de la Geología, por lo que podemos usar el término Geodiversidad para hacer referencia al mismo. Esa Geodiversidad es especialmente significativa en el caso de la mineralogía, pero realizar un estudio general sobre el tema nos llevaría demasiado tiempo y los resultados requerirían de un extenso soporte para ver la luz.
Como primera aportación a un futuro e hipotético estudio de ese tipo, en el presente trabajo realizaremos una aproximación a la Geodiversidad mineralógica de un solo municipio, el de Puerto Moral. Para este estudio contamos con las referencias a minerales formadores de roca que aparecen en el proyecto MAGNA del Instituto Geológico y Minero de España para la hoja 918 de Santa Olalla del Cala, con otras referencias bibliográficas y con la investigación de campo realizada por el autor.
En el listado de minerales que mostramos en este estudio usamos indistintamente los nombres de especies minerales aceptadas por la IMA y los sinónimos usados en castellano. También utilizamos en algunos casos nombres que designan a grupos de minerales. De cada elemento de la lista hacemos una breve descripción.
BREVE DESCRIPCIÓN GEOLÓGICA DEL TÉRMINO MUNICIPAL DE PUERTO MORAL
La zona sur del municipio de Puerto Moral pertenece a la cuña de Fuenteheridos-La Umbría, dentro de la Unidad del Macizo de Aracena, con materiales del Rifeense y Cámbrico Inferior. En concreto nos encontramos con esquistos y cuarzoesquistos con intercalaciones de cuarcitas negras (Formación de La Umbría) y con una serie volcano-sedimentaria constituida por tobas y lavas ácidas, calizas y mármoles e intercalaciones de pizarras, metabasitas y metacineritas (Sucesión volcano-sedimentaria).
La zona central corresponde a la formación Esquistos del Cubito, presumiblemente del periodo Ordovícico, y sobre ella se asienta el casco urbano de Puerto Moral. Se trata de una masa de esquistos sericíticos con segregaciones de cuarzo y cloritas con intercalaciones de rocas básicas.
Por último, la zona norte del municipio se integra en la Unidad de Cumbres-Hinojales. Afloran de forma apreciable materiales del Ordovícico y del Devónico. El Silúrico no está presente, salvo que se encuentre en los terrenos sumergidos bajo las aguas del Embalse. Las rocas correspondientes a esta zona son, en primer lugar, pizarras grises, verdes y moradas con intercalaciones de metabasitas (Pizarras de Barrancos) y, por otro lado, pizarras con grauvacas y grauvacas con micro conglomerados (flysch de Terena).
Al margen de estas formaciones de mayor extensión, nos encontramos también con la presencia de algún dique de cuarzo en la zona del Parralejo y con algunos depósitos aluviales de poca importancia y dispersos por el término. También encontramos unas formaciones travertínicas a lo largo del Barranco de La Madrona, que no están recogidas en la cartografía geológica referenciada.
MINERALES
Comenzaremos por repasar los minerales componentes de las rocas descritas en Puerto Moral según el proyecto MAGNA.
Actinolita: inohidrosilicato de Ca y (Mg, Fe); monoclínico. De color verde claro a oscuro. Cristales prismáticos o aciculares que suelen presentarse en pequeños agregados fibrosos o radiados.
Anfíboles: grupo de minerales inosilicatos (al que pertenecen la Actinolita, la Tremolita, la Hornablenda y otros) constituidos por cadenas unidimensionales dobles de tetraedros [SiO4]4- .
Biotita: filohidrofluoaluminosilicato de K y (Mg, Fe); monoclínico. De color negro a pardo oscuro o rojizo. Se suele presentar en pequeñísimas láminas fácilmente exfoliables.
Calcita: carbonato de Ca; trigonal. Se presenta habitualmente en forma de romboedros, pentadodecaedros (a veces maclados) o masas espáticas, estalactíticas, oolíticas o terrosas. En algunas ocasiones es incolora, pero también se encuentra bajo los colores blanco, amarillo, rojizo, marrón, y otros. Es transparente, aunque la presencia en solución sólida de distintos cationes (como hierro, manganeso, magnesio u otros) la hacen translúcida u opaca. Se encuentra en calizas, mármoles y travertinos. Los mármoles y las calizas que la contienen han sido utilizados para la obtención de áridos (Cantera del Parralejo) o para la fabricación de cal, como evidencia la presencia en la zona de hornos caleros. Por su parte, los travertinos han sido utilizados como elemento constructivo para muros y paredes.Circón: nesosilicato de Zr; tetragonal. Incoloro, pardo, amarillo o rojizo. Cristales prismáticos, imperceptibles al ojo humano.
Cloritas: grupo de minerales filosilicatos hidratados de Al, Mg y Fe2+. Son monoclínicos y de color verde oscuro.
Cuarzo-b : óxido de Si; trigonal. Incoloro, blanco o de otras coloraciones. Informe, en agregados criptocristalinos o cristales prismáticos. En gran número de rocas y, especialmente, en los diques de cuarzo. Aunque el Cuarzo tiene diversas utilidades, sólo el procedente del dique podría tener calidad industrial, pero en la actualidad su explotación carece de interés.
Dolomita: carbonato de Ca y Mg; trigonal. Incoloro, blanco, pardo o amarillento. Informe, raramente espática, o en agregados de pequeños cristales romboédricos. Los mármoles que la contienen han sido utilizados para la fabricación de áridos.
Epidota: sorohidrosilicato de Ca y (Al, Fe); monoclínico. De color verde amarillento a verde oscuro. Agregados granulares, fibrosos, radiales o laminares, cristales prismáticos estriados o aciculares. A veces es perceptible al ojo humano, aunque casi nunca se encuentra en este municipio ejemplares vistosos.
Esfena (también llamada Titanita): nesooxisilicato de Ca y Ti; monoclínico. Incolora o de color pardo, gris, amarillento u otros. Informe, concrecionado, agregados granulares, cristales tabulares. Sólo apreciable en las rocas de Puerto Moral en láminas al microscopio.
Feldespato potásico (¿Ortosa, Sanidina, Microclina o Adularia?): No se especifica el mineral concreto, pero el más frecuente suele ser la Ortosa. Son todos ellos tectosilicatos constituidos por tetraedros de [SiO4]4- y [AlO4]5-, unidos unos con otros por medio de todos sus oxígenos activos en forma de andamiajes tridimensionales indefinidos, con la incorporación de cationes monovalentes de K.
Grafito: polimorfo de baja presión del carbono, del grupo de los Elementos Nativos; hexagonal. De color gris oscuro a negro. Se presenta, de forma muy escasa e inapreciable al ojo humano, en los esquistos y cuarcitas del sur del municipio. Su presencia casi testimonial hace absolutamente impensable su explotación.
Hornblenda: con ese nombre se conoce a dos minerales, la Ferrohornblenda y la Magnesiohornblenda. Ambas son ino-hidrofluoaluminosilicatos de Ca y (Fe, Mg); monoclínicos. Suele ser imperceptible en las rocas que nos ocupan, aunque a veces se presenta en forma de pequeños agregados de cristales prismáticos o aciculares de color negro o verde oscuro, de escasa entidad.
Moscovita: filohidrofluoaluminosilicato de K; monoclínico. Incolora o de color blanco, grisáceo, amarillento o pardusco. Se suele presentar en pequeñísimas láminas fácilmente exfoliables.
Pirita: sulfuro de Fe; cúbico. Se presenta en masas informes o en pequeños cristales cúbicos o pentadodecaédricos, de color bronce más o menos claro, dependiendo de la alteración. Está presente en varios tipos de rocas en pequeñas cantidades. Dada su escasez, no tiene posibilidad de aprovechamiento.
Piroxeno: grupo de minerales que comprende al Diopsido, la Hedembergita, la Augita y otros. Se trata en todo caso de inosilicatos que están constituidos por cadenas unidimensionales de tetraedros [SiO4]4- unidos por puentes de O comunes.
Plagioclasa: grupo de minerales correspondiente a la serie isomorfa de los feldespatos calcosódicos, cuyos extremos son la Albita y la Anortita. Toda la serie cristaliza en el sistema triclínico.
Tremolita: inohidrosilicato de Ca y (Mg, Fe); monoclínico. De color blanco a verde claro. Cristales prismáticos o aciculares que suelen presentarse en pequeños agregados fibrosos o radiados, a veces casi inapreciables.
Turmalina: nombre genérico de un grupo de minerales con valor gemológico, que en Puerto Moral aparecen como pequeños microcristales muy abundantes en las metacineritas de la Sucesión volcano-sedimentaria. Son ciclosilicatos trigonales, consistentes en anillos polares [Si6O18] e islas planares [BO3], que se unen mediante los cationes Na, Mg y Al. La presencia de grupos (OH) permite que se rodeen de manera pseudooctaédrica por Mg y Al.
A continuación citamos otros minerales que hemos podido localizar en nuestros trabajos de campo.
Baritina (o Barita): sulfato de Ba; rómbico. Aparece en masas espáticas o más raramente en forma de cristales tabulares no muy bien formados. Es de color blanco, gris o rosado. Acompaña los cristales pentadodecaédricos de Calcita que aparecen en los mármoles de la Sucesión volcano-sedimentaria. Tiene diversas utilidades, pero su escasez no permite plantear posibilidades de explotación.
Goethita: hidróxido de Fe; rómbico. Aparece en forma de costras negruzcas producidas por residuos procedentes de la alteración de otros minerales de Fe (Pirita, Magnetita u Oligisto).
Magnetita: óxido de Fe2+ y Fe3+; cúbico. Se presenta en granos informes o como milimétricos cristales cúbicos. Su color es negro o gris oscuro. Es muy escasa.
Oligisto (o Hematites): óxido de Fe; trigonal. Cuando es apreciable presenta el aspecto de pequeñas laminillas grises o negras con intenso brillo metálico o de masas más o menos informes con idéntico brillo y color, o con tonos rojizos. A veces también aparece en forma de masas especulares.
Pirolusita: óxido de Mn; tetragonal. Aparece en forma de pequeñas dendritas -de color negro o grisáceo- en diaclasas y superficies internas de las rocas (tales como planos de esquistosidad, planos de estratificación, etc.). Su escasez excluye cualquier posibilidad de explotación.
BIBLIOGRAFÍA
Apalategui Isasa, Octavio; Contreras Vázquez, Francisco y Eguiluz Alarcón, Luis. “Memoria del Mapa Geológico de España, Hoja 918, Santa Olalla del Cala. Instituto Tecnológico Geominero de España. Madrid, 1990.
Crespi, Annibale; Liborio, Giuseppe y Mottana, Annibale. “Guía de minerales y rocas”. Ediciones Grijalbo S. A. Barcelona, 1980.
Díaz G.-Mauriño, Carlos. “Diccionario de términos mineralógicos y cristalográficos”. Alianza Editorial S. A. Madrid, 1991.
Fernández Caliani, Juan Carlos y Requena Abujeta, Ana Ángeles. Minerales y rocas industriales de Huelva”. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla y Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Huelva. Sevilla, 1993.
Fernández Galiano, Dimas y Ramírez Sánchez-Rubio, Enrique. “Ciencias Naturales”. Ediciones Anaya S. A. Madrid, 1984.
Garzón González, Ignacio. “Aportación al conocimiento del Patrimonio Geológico de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche: Calcitas Pentadodecaédricas de Puerto Moral”, en Actas de las XVIII Jornadas del Patrimonio de la Comarca de la Sierra, Rosal de la Frontera (Huelva). Diputación Provincial de Huelva. Huelva, 2004.
V.V. A.A. “Gran Enciclopedia de Minerales y Fósiles”. Servilibro Ediciones, S. A. Madrid.